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martes, 25 de agosto de 2009

Sahara de dunas y grava.


octubre 2007. Una hora a paso de camello-dromedario separa la carretera de las primeras dunas del Sahara, donde nos espera una noche bajo el impoluto cielo de Erg Chebbi. El trayecto en furgoneta ha discurrido por un paisaje marciano interrumpido muy de cuando en vez por pequeñas poblaciones mimetizadas. Al atardecer, las dunas teñidas de naranja se van apagando en el silencio. Compartimos campamento de haimas, petas, risas, historias y música con otros extranjeros y un afable grupo de jóvenes bereber que gestiona el campamento y cuida de los animales. Dos KTM´s enchufadas nos recuerdan lo cerca que está el fin de la caravanas a Tombuctu. Nos acostamos pronto para ver amanecer sobre el desierto, insignificantes sobre esa gran duna de más de 100 metros que avanza al son del viento.

martes, 11 de agosto de 2009

I Rally Sihanoukville-Koh Kong en furgoneta







octubre 2006. Nuestro último día en Camboya lo pasamos en la carretera. La tripulación de la Hyundai en la que recorremos los casi 200 kilómetros que nos separan de Tailandia la componen el capitan de la nave, experto conductor que dejaría en ridículo a más de un "cuatrocuatrero" con su habilidad para deslizar la furgo por las roderas del barro y superar todo tipo de obstáculos con tracción trasera, su mujer y un conglomerado multinacional de 12 pasajeros entre los que se encuentran un par de camboyanos que viajan en segunda clase, sobre la baca, protegidos por el equipaje y una lona para eludir los chuzos de punta.
La carretera se encuentra en obras desde hace una década, sin asfaltar, sin puentes y con unas pendientes considerables. Las paradas las marca la máquina o el río. "Camboyinen" repara una de las ballestas reventadas por el peso con la ayuda de un machete y un trozo del tronco de un árbol. En un par de ocasiones nos apeamos para sacar la furgo del atolladero asegurando la tracción en una pendiente en la que nos hemos quedado atorados.
Nuestros "queridos" compañeros descienden de su cómodo trono a regañadientes, negándose a colaborar pues consideran que han pagado para no hacerlo y criticando a quienes padecen a diario el suplicio de hacer cada viaje en clave de aventura. Siete horas y tres ríos después llegamos al final y felicito al conductor que me responde con la última de las sonrisas que me brindará este especial país.
Algunos lugareños ofrecen marihuana a los viajeros a escasos metros de la frontera. Me preguntó quién estará tan loco para hacer semejante "compra" en un sitio tan comprometido como éste. Tras mostrar mi pasaporte en la aduana y pisar de nuevo suelo "Thai" vuelvo la vista hacia atrás, en el espacio y en el tiempo, tratando de retener una última imagen de este amable rincón.

Husmeando en Sihanoukville




octubre 2006. Uno de los destinos turísticos más populares del país de las sonrisas se encuentra en la ciudad de Sihanoukville, 185 kilómetros al suroeste de la capital. Viajamos en mototaxi desde el centro a la playa, donde nos alojaremos en un coqueto complejo de cabañas para "guiris" con poco presupuesto. No hay ningún camboyano alojado. Sobre la arena de la playa caminan descalzas mujeres con la mercancía por sombrero, platos repletos de cigalas y langostas. Crustáceos, playa, humedad en el ambiente, mujeres transportando alimentos sobre su cabeza.... podría tratarse perfectamente Galicia, con un poco menos de sol.
En el puerto pesquero de Sihanoukville conviven hacinadas decenas de familias. Del agua achocolatada por los sedimentos pluviales extraen su sustento estos tuaregs marinos, poco acostumbrados a visitas de turistas.
El atardecer nos regala un refrescante chaparrón monzónico que transforma las calles en ríos, sin alterar demasiado la vida de los lugareños. Disfrutamos como enanos conduciendo nuestro scooter de alquiler por los charcos, de los nuevos olores y hasta del caos que se produce en la calzada cuando atravesamos una intersección.
Tras la tempestad, la calma en forma de increíble puesta de sol sobre las aguas del Golfo de Tailandia.
Despedida: Esperamos volver pronto, para asegurarnos de que no has cambiado el bambú, la madera y la tierra por el cemento del subdesarrollo que promueven los estandares turísticos occidentales.

sábado, 14 de marzo de 2009

Phnom Penh


octubre 2006. Hacemos transbordo en la capital camboyana. El Mekong se ha hecho grande, más aún, y forma un delta camino del Mar de China, de la mano del Tonlé Sap. A orillas del puerto fluvial crece una ciudad que no lo es, que todavía recuerda la infamia de los Jemeres Rojos, que la vaciaron y declararon a sus habitantes enemigos del régimen, dejando las pagodas sin fieles. El tráfico es caótico. La contaminación y el bochorno hacen que la ciudad no nos resulte especialmente atractiva.

viernes, 13 de marzo de 2009

Camboya, los últimos jemeres de Angkor

octubre 2006. La mayor parte de Angkor ha sido rescatada recientemente de la selva, salvo el templo dedidado al dios Vishnú, mantenido desde hace siglos por monjes budistas.
Las ruinas más visitadas acogen a familias que mendigan una limosna, también patrimonio de la humanidad.
Algunos niños no están escolarizados y dedican su infancia a la venta souvenirs a visitantes que, en ocasiones además de cometer el error de comprarles, lo hacen regateando agresivamente el precio.
Los monos han cambiado la tranquilidad de la selva por el fácil sustento que ofrecen las basuras.




























Camboya, la anciana Angkor







octubre 2006. La anciana Angkor funde ambición creativa y devoción religiosa. La selva lucha con el hombre para devorar lo que queda de la capital del imperio Jemer, que llegó a tener una población de un millón de habitantes. Entre las construcciones destaca el Angkor Wat, el mayor reclamo turistico de Camboya. 

Laos. Phonsavan. Recuerdos del infierno
























septiembre 2006. Llegamos a Phonsavan tras nueve horas en un vetusto autobús que serpentea las montañas desde Luang Pravang. Un grupo de de escolares nos invita a dar clase de inglés en su escuela. A cambio, se ofrecen a servirnos de guía por la ciudad y sus aledaños. 
Visitamos la aldea de unos de los profesores. En el interior de madera no hay más lujo que un par de libros y un cuaderno con las tapas comidas por la humedad. Nuestra visita atrae la atención de los más pequeños del lugar, que observan desde la puerta las andanzas de los extranjeros de ojos grandes.
Entre 1964 y 1973, la aviación norteamericana sembró de bombas Laos, a razón de 2,2 toneladas diarias. La mayor parte de ellas continúa sin explotar y son frecuentes los accidentes en provincias como ésta, una de las más castigadas. La munición permanece expuesta en el exterior de muchas viviendas y establecimientos.

Laos: El río de la vida.







septiembre 2006. Comenzamos nuestro viaje por Laos en la frontera fluvial de Huay Xai. El paso desde la orilla tailandesa de Chiang Khong se cerraría al día siguiente tras el golpe de estado. Los próximos dos días descendemos por el Mekong en una embarcación en la que se hacinan viajeros locales y mochileros camino de la ciudad de Luang Prabang. 

Lanchas como las de la imagen surcan el Mekong transportando viajeros y mercancías y sirven de vivienda para la familia propietaria, a la que pertenece el niño que suelta amarras en la fotografía. 
Viajamos de día. la oscuridad hace insegura la navegación por un río que expulsa furioso al mar restos vegetales y de sedimentos arrancados a la selva por las últimas lluvias.

En la ciudad de Luang Prabang vemos los contrastes provocados por los últimos dos siglos de la historia de Indochina. Arquitectura colonial francesa mezclada con pagodas budistas de refinado gusto. Todo ello rodeado de montañas vestidas de verde esmeralda. 

En nuestra última noche compartimos bailes "Lam pong" con un grupo de laosinas en una discoteca con música en directo. Se comparten las bebidas y de todos los lados nos llegan invitaciones y saludos de bienvenida en inglés. 

jueves, 12 de marzo de 2009

Tailandia golfo. Ko Samed






septiembre 2006. En el golfo de Siam, se puede disfrutar de unas apacibles jornadas de descanso entre atardeceres increibles, playas solitarias y paseos por el campo donde se esconden secretos como la casa de espíritus  que aparece en la imagen. 

Tailandia norte. La selva

























Tailandia norte. Refugiados en la selva



septiembre 2006. Las continuas agresiones del gobierno militar de Myanmar ha llenado la zona fronteriza de Tailandia de refugiados birmanos. Instalados en la selva tratan de salir adelante con el turismo y la agricultura, incluyendo el cultivo de opio. La orografía y su condición de refugiados dificulta el acceso a la educación de los más pequeños de las aldeas.


Bangkok




(de arriba a abajo)
septiembre 2006. Cientos de viajeros esperan en el vestíbulo de la estación de Hualanpong, presidido por la imagen del rey Phra Bhuminol Adulyadej. Cada mañana, a la hora punta suena por megafonía el himno nacional, cantado por todos los presentes con gran solemnidad.

septiembre 2006. Una red de canales permite el tránsporte de mercancias en los barrios más antiguos de la capital tailandesa. En sus márgenes permanecen barriadas pobres que no han sucumbido a los rascacielos, símbolo de la Bangkok cosmopolita, capital financiera de sureste asiático.

septiembre 2006. Khao San Road es una de las calles comerciales más visitadas por los turistas. Cientos de comercios venden productos e imitaciones de todo lo inimaginable. Indispensable regatear.


septiembre 2006. Zona de Sukhumvit


septiembre 2006. Una familia espera la llegada del tren en la estación de Hualanpong.

Zahara de la Sierra (Cádiz)


agosto de 2006. "Villa situada a 20 leguas de Cádiz, entre sierras y a inmediaciones del Guadalete. Su nombre y fundación son de los árabes y en el sitio que está la antigua villa hay restos de la misma época, habiéndose trasladado la mayor parte de sus moradores a un llano que hay al oriente de la sierra por ser terreno más ameno." 
Madoz, Pascual. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar (1846-1850)

Barbate (Cádiz): Los Caños de Meca


Junio de 2006. Playas abiertas, ventosas, con arena fina y dunas, aunque salpicadas de arrecifes que emergen del mar y contrastan con el tono ocre del arenal.

Barbate (Cádiz). Cabo de Trafalgar


Junio de 2006. Al sur de la capital gaditana los atardeceres veraniegos ofrecen estampas como ésta, con el Levante azotando el cabo de Trafalgar, donde libran desigual batalla contra el viento las cometas de kite surf.