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miércoles, 26 de agosto de 2009

Elvas, la hermana guapa de Badajoz


septiembre 2008. Ciudad de interior, fortificada y fronteriza. A ocho kilómetros de Badajoz se alza Elvas, en pleno alentejo portugués, con un casco antiguo de paredes encaladas y floridas fachadas que recuerdan a los pueblecitos serranos andaluces. De castro celta ascendió a ciudad romana, pasando posteriormente a manos de visigodos hasta ser conquistada por los árabes. Para muchos españoles no es más que un gran mercado de toallas, albornoces y enseres varios.

Paraíso fronterizo de Odeceixe


Septiembre 2007. Siguiendo los últimos pasos del río Seixe aparcamos nuestro carromato en Odeceixe, un pequeño pedazo del cielo en la frontera entre el Alentejo y el Algarve. Resulta extraño, dada la belleza, del enclave que no haya sucumbido a la operación "asfaltemos el Algarve".

Cabo de San Vicente: A tú salud Saturno




septiembre 2008. En el extremo occidental de las europas, sobre un promontorio dedicado originalmente al dios Saturno, se alza el cabo de San Vicente, guiando naos que hoy libran batallas en despachos y paraísos fiscales.

Ricardo Reis en Lisboa
















septiembre 2008. "Va Ricardo Reis a los periódicos, va adonde siempre tendrá que ir quien de las cosas del mundo pasado quiera saber, aquí en el Barrio Alto por donde el mundo pasó, aquí donde dejó rastro de su pie, huellas, ramas partidas, hojas pisadas, letras, noticias, es lo que del mundo queda, el otro resto es la parte de invención necesaria para que de dicho mundo pueda también quedar un rostro, una mirada, una sonrisa, una agonía, Causó dolorosa impresión en los círculos intelectuales la muerte inesperada de Fernando Pessoa, el poeta de Orfeu, espíritu admirable que cultivaba no sólo la poesía en moldes originales, sino también la crítica inteligente, murió anteayer en silencio, como siempre vivió, pero, como las letras en Portugal no alimentan a nadie, Fernando Pessoa tuvo que buscar empleo en una oficina comercial, y, unas líneas más allá, junto a su tumba dejaron los amigos flores de añoranza.". Fragmento de "El año de la muerte de Ricardo Reis" de José Saramago

Un paseo portuense







septiembre 2007. Mi destino, como el del Douro, desemboca en Porto, una ciudad que siempre he sentido mía. Recreamos la vista con los mosaicos de la estación de ferrocarril y recorremos las dos orillas del Duero, resignado a fundirse con el Atlántico con su mezcla de acentos y uvas. Caminamos por las empinadas calles del casco viejo lleno de edificios que van perdiendo lustre y ganando encanto. La ciudad es agradable, al igual que sus gentes y su gastronomía, enriquecida con aportaciones de las colonias.